¡Al agua, patos!

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¡Hola! ¿Cómo va todo? Parece que empieza a verse la luz al final del túnel… Pero, por favor, sé que todos tenemos muchas ganas de volver a disfrutar del aire libre, de los nuestros, de una buena bebida refrescante en la terraza pero… con cuidado. No perdamos todo lo que hemos ganado en estas semanas en unos días. Es difícil, pero debemos ser pacientes…

 

Bueno, desactivo ya el “modo sermón” y me centro en lo que quiero contaros hoy.

 

Muchos de vosotros seguro que tenéis cierta afición por la fotografía y os gusta hacer fotos en las vacaciones a vuestros hijos, vuestra pareja, con los amigos… Y seguro que, en algún momento, habréis visto fotos subacúaticas que os han dejado con la boca abierta. A lo mejor incluso os ha picado el gusanillo y os gustaría hacer alguna de ese estilo porque, hay que reconocerlo, son muy originales.


 

A mí también me pasó. Hasta me pareció una opción interesante para sesiones de pareja, de familia e incluso de niños algo más mayores. Claro, clientes que estén casi tan locos como yo, que sean valientes y que se atrevan a hacer algo así (siempre en situaciones muy controladas y seguras, por supuesto). Así que me puse a investigar… Y se me cayó el alma a los pies.

 

Las opciones que veían no me convencían en absoluto. O bien eran cámaras específicas para meterlas en el agua (no me terminaban de agradar) o eran carcasas submarinas para meter mi cámara dentro y poder trabajar con ella. Esta última me parecía una gran opción, hasta que vi el precio… ¡Casi 4000 euros la más económica! (Había algunas más baratas pero claro, para cámaras compactas…).

 

Había perdido casi toda la esperanza, y esas fotos que yo tenía en mi cabeza no podrían llegar a realizarse… Hasta que, casi por casualidad, encontré una solución. La bolsa Dicapac WP-S10 DSLR. 

https://www.amazon.es/Dicapac-WP-S10-DSLR-Funda-impermeable/dp/B00169HXW2

 

La Dicapac es una funda impermeable que permite meter un cuerpo de cámara réflex “grande” (yo tengo una Nikon D700) y un objetivo. He probado todos los que tengo, a excepción del teleobjetivo 70-300, y entran perfectamente.

 

Así que, después de mucho darle vueltas, la compré. El precio no me parece elevado, (sobre todo sin comparamos con las carcasas que había visto antes) y si no me servía, siempre había opción de devolución.

 

En cuanto me llegó la revisé. Y, antes de meter la cámara, comprobé la estanqueidad de la funda. Llené la bañera de agua, metí un papel dentro de la funda, la cerré y la sumergí unos segundos… Cuando la abrí, el papel del interior estaba completamente seco. ¡Parecía que funcionaba!

 

El segundo paso era familiarizarme con ella. La bolsa es muy fácil de usar. Como podéis ver, en la parte delantera tiene una especie de “túnel” de pvc extensible, dónde va alojado el objetivo. En dicho tubo hay dos pequeños orificios para poder meter los dedos y girar la rueda de enfoque de vuestro objetivo. (Se me olvidaba, con la funda tendréis que disparar sin el auto enfoque, siempre en manual, ya que, además de la refracción propia del agua, el cristal que va delante del objetivo para evitar que entre el agua hace imposible que la cámara pueda enfocar automáticamente).

 

Aunque en la foto no se aprecia, en la parte derecha tiene otra apertura para poder introducir el dedo y que quede justo en el disparador de la cámara, lo que hace que sea muy fácil fotografía, ya que aunque también es de pcv y estanco, tiene un tacto muy fino y casi parece que no hay nada entre el dedo y el botón de la cámara.

 

La cámara se introduce por la parte superior, que tiene una apertura parecida a las bolsas herméticas que venden para congelar los alimentos (las conocidas como “zip”). Al meter la cámara, cerramos esa parte y, además, tiene dos bandas de velcro que aseguran ese cierre. (Cuando acabéis, aseguraos bien de que dichas bandas queden secas, para evitar su deterioro y que os llevéis un susto).

 

Al meter la cámara, aseguraos bien de que no quede aire dentro si no queréis que al sumergir la funda parezca un globo, lo que además os dificultará el uso.

 

Yo la he probado en piscinas, en mar abierto y en nieve, y va perfectamente. Eso sí, aunque en la página de amazon dice que se puede sumergir hasta 5 metros, nunca he bajado tanto. Como mucho, habré bajado dos metros, y no ha dado ningún problema.

 

Así que, aunque ahora mismo parece que hace un tiempo más propio del invierno y que seguimos con esta desescalada, si ya tenéis la cabeza en el verano y os vais, por ejemplo, a la casa del pueblo, o a la segunda residencia en la playa… Si cuando vayáis de vacaciones hay algún sitio donde daros un chapuzón y os llama la atención este tipo de fotos, pero no queréis tener que vender un órgano para poder hacerlas con garantías, esta es una muy buena opción. Veréis qué fotos tan divertidas os salen.

 

Y si hacéis alguna y la queréis compartir, me encantará verla si la dejáis en los comentarios de esta entrada, tanto en este blog como en Facebook.

 

 

 

 

 

¡Muchas gracias!

 

 

 

 

Piscina (30 de 112)
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